Entrevista a Francis Cousin: « Ser contra tener ».

Traducción del francés de Juan Gabriel Caro Rivera

Entrevista publicada en la Rebelión de noviembre de 2012.

EL AUTOR ACABA DE PUBLICAR UN LIBRO “L’ETRE CONTRE L’AVOIR” SUBTITULADO “POR UNA CRÍTICA RADICAL DEL FALSO OMNIPRESENTE…” DE GRAN INTERÉS POR LO QUE CONOCE EL RECHAZO DE TODAS LAS DINÁMICAS QUE NOS HAN IMPULSADO HASTA LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA DEL PODER INVASIVO DEL CAPITAL Y NOS PROPONEMOS RE-ENRAIZARNOS EN UNA RESISTENCIA ANCESTRAL A LA DICTATURA DEL TENER PARA ABANDONARLA Y SUPERARLA DEFINITIVAMENTE.

Rébellion / Incluso si un comunista genuino no siente la necesidad de sacar a relucir detalles autobiográficos, ¿le sería posible recordar las etapas de su conciencia que lo llevaron al comunismo?

Francis Cousin / A principios de la década de 1970, justo después de la gran huelga general de 1968, que había sido tan difícil de sofocar para la extrema izquierda y la izquierda del Capital, me entusiasmaba, entonces como joven estudiante universitario, por este gran momento de un fuerte discurso emancipatorio donde, más allá de los engaños del carnaval estudiantil de la modernización mercantil de las costumbres, los seres humanos se habían esforzado por encontrar el camino hacia un diálogo real de la vida a escala masiva cuestionando el espectáculo democrático del despotismo del dinero. En ese momento había todo un medio maximalista radical que sabía muy bien que los países del Este nunca habían sido más que capitalismo de Estado y que el bolchevismo había demostrado desde el principio que era solo una estructura de explotación y dominación que, además, se había utilizado principalmente para masacrar a los proletarios que, como en los del municipio de Kronstadt, explicaban que la estatización policial de las fuerzas productivas de alienación no eran otra cosa que la forma culminante de la esclavitud del hombre a la maquinaria de ganancia.

Durante los años setenta y ochenta, como expresión de la verdadera lucha de clases que se desarrollaba en las empresas contra los guardianes sindicales y sus lacayos de izquierda (trotskistas, maoístas o libertarios), toda una serie de agrupaciones autónomas de los trabajadores y la abolición del trabajo asalariado se formaron cuando se sintieron los primeros efectos significativos de la crisis capitalista. Contra la corriente de todos los modos obligatorios del pensamiento servil, estos grupos sobre todos los temas de mistificación donde las tiranías de la libertad del mercado trabajaban para cultivarse, intervinieron para recordar que en el mundo del fetichismo comercial donde toda la realidad se invierte, la totalidad de lo verdadero se reescribe siempre en la forma de lo falso y que todas las fracciones políticas del Capital son órganos de vida falsa y que, por tanto, se trata de liquidarlas para permitir el surgimiento de una comunidad humano cuya actividad puede entonces orientarse hacia la plena satisfacción de las necesidades humanas, finalmente fuera de los confines del cálculo, el comercio y el lucro. Evidentemente, las posiciones de estos grupos revolucionarios y su actividad tenían una historia ya que fueron producto de las experiencias pasadas de todas las luchas que los hombres nunca habían dejado de liderar contra la obra de la proletarización capitalista y de las lecciones teóricas que se habían aprendido de ella a lo largo del tiempo. Estos grupos reclamaron así sucesivas aportaciones de la Liga de los Comunistas y de la Asociación Internacional de Trabajadores, posiciones radicales para la represión del dinero y del Estado que había surgido de él, a partir del rechazo de Marx, e incluso al marxismo y la oposición a todas las falsificaciones y engaños propios de la modernización y actualización del mercado, en particular todas las posteriores izquierdas socialdemócratas y bolcheviques de todos los tipos.


Por supuesto, contra todos los tótems y tabúes del despotismo de la circulación mercantil, estos grupos me han transmitido la herencia más esencial que existe, ésta, tan bien simbolizada por el lema del propio Marx mismo: “Duda de todo” … A partir de entonces, contra el absolutismo de la omnipresente falsedad, pude aprender allí que detrás de todos los mitos y misterios del antifascismo, el antirracismo, las luchas de liberación nacional, del terrorismo de Estado y de todos los reclutamientos necesarios para la consagración del gobierno del espectáculo mundial, siempre fue conveniente saber y reafirmar como el viejo comunero Gustave Lefrançais que todo Poder es podredumbre y que no se trata de reorganizar las cadenas de la economía y la política, sino de apropiarse de ellas solo para romperlas.

R / Usted reivindica explícitamente la perspectiva comunista. ¿Puede explicar el significado del término « comunismo » para nuestros lectores?

FC / Comunismo es ante todo la comunidad sacra de estos grupos arcaicos que, desde los alemanes del bosque profundo hasta los sioux de las vastas llanuras, han vivido durante milenios al ritmo cósmico de la lucha contra el dinero y la lucha contra el Estado, ignorando la venta del trabajo, las divisiones funcionalistas y la cristalización alienante en especialidades separadas ya que solo supieron producir en conjunto para la vida humana. La comunidad (la famosa Gemeinwesen) expone así el verdadero ser genérico del ser humano auténtico según la vieja raíz mundo que define la reciprocidad orgánica propia de este hecho histórico total que es el movimiento de la tradición primordial, en un universo donde todo es sagrado en su valor anti-redimible y anti-apropiativo. Es la tradición falsificada de los errores en la trifuncionalidad, a la llegada de los efectos devastadores de la revolución neolítica, la que romperá el grupo original para ir a encerrarlo en los recintos clasistas del guerrero, el campesino y el sacerdote quien, desde la alianza sagrado/profano iluminado por la dialéctica del movimiento del dinero, pulverizará lo sacro ancestral para profanarlo cada vez más hacia esta apoteosis contemporánea del triunfo democrático de la mercancía esquizofrénica.


El comunismo es entonces, después de que las sociedades del Tener se impusieran por medio de la matanza sobre las comunidades del Ser, esta tendencia histórica perpetua e insistente a querer sin embargo reconstruir la comunidad perdida para escapar de la angustia, la tristeza y el secuestro de la economía política del servilismo. Son todos estos gritos, estos disturbios, estos problemas, estas agitaciones, estos descontentos, estas tormentas y estas violencias las que marcan la permanente lucha de clases universal de los hombres cosificados contra el trabajo forzoso como todo lo que es pre-mercancía resulta barrido y colonizado por la desintegración de la humanidad en mónadas en el espectáculo del lucro. Así, durante siglos, el campesinado en torno a la ontología de los espacios de sus comunidades seculares, nunca ha dejado de luchar contra el progreso infernal del fiscalismo estatal de la mercancía hasta finalmente dispersarse en la deportación fabril de grandes ciudades de atomización capitalista, allí donde el proletariado de todos los seres sin poder sobre su vida, ha encontrado y redefinido teórica y prácticamente la necesidad de revivir en una forma superior desplegada el ser genérico y arcaico (¡en el sentido del principio! ) del comunismo de la sacralidad cósmica.

De esta manera y, para terminar, el comunismo es al mismo tiempo esta esencialidad que se desterró cuando la verdad de la vida humana tuvo que pasar bajo las bifurcaciones caudinas de la formación civilizatoria, pero al mismo tiempo esta misma sustancialidad que sigue existiendo sin embargo y a pesar de todo lo que pretende hacerla desaparecer… Por eso el comunismo es la teoría de la dinámica revolucionaria por la cual el capitalismo genera el comunismo universal en su forma superior a raíz de que nació de su forma inferior y localista que permitió, a partir del trueque y luego del intercambio, el desarrollo de la libertad totalitaria de la ciencia y el mercado. Como dijo Marx: “La anatomía del hombre es una clave para la anatomía del mono. Las potencialidades que anuncian en las especies animales inferiores una forma superior sólo pueden entenderse, por el contrario, cuando se conoce la forma superior. Así, la economía burguesa proporciona la clave de la economía antigua… » [Introducción general a la crítica de la economía política …].

R / ¿Por qué el comunismo sería una necesidad cuando difícilmente es sustentable entender la historia obedeciendo a una teleología objetiva?

F.C / El comunismo no es un estado a crear, ni un ideal hacia el que la realidad deba orientarse. El comunismo es el movimiento real de las contradicciones de la mercancía que anula el orden establecido de la mercancía misma. Las condiciones de este movimiento resultan de los factores que existen en el presente de la crisis histórica del espectáculo de mercado como tal cuando los delirios de la economía crediticia invalidan directamente el crédito de la economía y la oposición valor/devaluación que funda la dialéctica que posibilita el capitalismo y se convierte en la necesidad de una transformación revolucionaria mediante la cual la totalidad del aparato productivo de la plusvalía se ve obligada a rechazar la ley del valor, que se ha convertido, según la propia expresión de Marx, en un proceso de su propio auto-lapso…

El capital es una estructura fundamentalmente contradictoria. Solo se valora a sí misma a través del trabajo vivo del hombre explotado, pero para producir cada vez más rápido y menos y menos costoso, debe utilizar simultáneamente cada vez más trabajo maquínico muerto que, por su parte, al no crear ningún valor, se contenta con transmitir a las mercancías puestas en marcha por ella, la parte de valor que el trabajo humano extorsionado ha colocado allí previamente. Esto no le impide existir, pero debe pagar su precio mediante crisis periódicas cada vez más fuertes y que sólo la llevarán a desaparecer cuando esta contradicción se vuelva imposible cuando la caída de la tasa de ganancia (compensada continuamente por su ¡masa!) producirá tal umbral de saturación del mercado global que ninguna dimensión del crédito podrá contrarrestarlo. Así, vivimos ahora en la era del fin del ciclo capitalista histórico, que, si bien se desarrolla aún más vigorosamente en medio de masacres y miseria social generalizada, está haciendo madurar las condiciones mismas del comunismo dentro de ella. Este período histórico de crisis financiera galopante marca la última fase en el desarrollo del valor y el dinero, cuando la dominación total lograda por el espectáculo de la mercancía comienza a reflejarse como un proceso visible de la imposible reproducción recíproca de la obra pareja del Capital.

Lo que caracteriza a la sociedad capitalista de los años venideros es que está llegando al punto en que su producción ya no podrá reproducir las condiciones materiales de su existencia porque su existencia ya no podrá producir las condiciones de reproducción de la materialidad de su producción.

Esto es lo que Marx ya escribió en 1859 sin su prefacio a la Crítica de la economía política cuando declaró: « Una formación social nunca desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que en su interior puede contener », nunca las sustituye por nuevas y superiores relaciones de producción antes de que las condiciones materiales de existencia de estas relaciones se incuben en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad nunca plantea nada más que problemas que puede resolver; pues, en un examen detenido, siempre se encontrará que el problema en sí surge sólo cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o al menos están en proceso de surgir ».

R / Escribes en la p. 47 de tu libro: « La inmigración es el movimiento dialéctico a través del cual el capital intenta desterrar al proletariado europeo fuera de su propia historia para dejar el territorio de su radicalismo subversivo ancestral ». ¿Significa esto que, aparte de la formación de un lumpen-proletariado cuya función podemos ver claramente dentro del sistema, no hay nada revolucionario que esperar en términos de la lucha de clases por parte de las poblaciones que han inmigrado más o menos recientemente a nuestro continente?


FC / Siguiendo a Marx y en relación con el movimiento real de las luchas de clases realmente existentes, los grupos radicales del maximalismo crítico siempre han considerado que la formulación teórica más exitosa de la tradición comunista ha nacido en el terreno carnal de los movimientos insurrectos en Europa es porque estos habían sido empujados por la realidad práctica y refractaria de la negativa hacia0 la dictadura del tener en la medida de lo posible, esto no fue en modo alguno una coincidencia. Es cierto que todos los continentes han podido experimentar revueltas agrarias o urbanas, pero solo el continente del ecosistema mental europeo ha podido dar lugar a agitaciones y enfrentamientos que podrían desembocar masivamente en vastas sediciones extremistas que permitieron la (re) formulación del más meticulosamente realizado proyecto comunista que, desde los levantamientos milenaristas en las comunas de París, Barcelona y Budapest, pasando por el Manifiesto de Babeuf que condena del populicidio de la Vendée, hizo de la vieja tierra europea el punto indiscutible de la conciencia histórica más crítica.

Si África y Asia expresan por primera vez una época inmóvil propia del despotismo oriental que nunca conoció otra cosa que la efervescencia para remodelar el orden de la sumisión de otra manera, sólo Europa, que fue revitalizada por las invasiones germánicas que pasaron del comunismo antiguo y medieval tan bien analizado por Engels en el origen del Estado, tenía sistemáticamente la inquieta y agitada costumbre de generar disputas y conflagraciones enfurecidas y acérrimas que nunca se contentan con simplemente querer arreglar la obediencia, sino que abiertamente reclamaban su aniquilación. Por tanto, es comprensible por qué motivos de larga duración cósmica y conductual, la Francia patronal después de 1968, que quería absolutamente escapar de la pesadilla del eterno retorno del proletariado comunero maldito, decidió recurrir masivamente a la maleable plasticidad de una mano de trabajo norteafricana y luego subsahariana… El gran disturbio demográfico así iniciado bajo los laudatorios faroles de los centros comerciales de publicidad antirracista, tiene como primera función eliminar la burbujeante objetividad de la insubordinación obrera de antaño y construir un nuevo asalariado cosmopolita y bien domesticado, tanto más fácil cuanto que la temporalidad latente del Gran Sur casa muy bien con la anhelada historia detenida por la dogmática de la felicidad comercial de la americanización y por encima del suelo de intercambiabilidad programada.

El lumpen-proletariado sinvergüenza de los suburbios multimillonarios clandestinos mezclándose allí con éxtasis y disciplina con los ricos banqueros de los barrios lujosos de la mafia estatal para preparar juntos la unión sagrada de todas las apropiaciones capitalistas en absoluto odio a toda inteligencia humana. Entre paréntesis, podemos señalar aquí con humor que el Japón tradicional de observancias y conformidades inagotables no necesitaba que la Modernidad industrial de la actualidad recurriera a una fuerza de trabajo externa, lo que Marx llamó la pasividad endémica de la historia oriental fue suficiente a pesar de algunas disciplinas internas episódicas…

R / Si la cuestión de la verdad no es exclusiva y fundamentalmente una cuestión de lógica o teoría del conocimiento, ¿por qué la verdad ocupa un lugar tan central en su libro?

FC / El análisis revolucionario del concepto de verdad se aparta ontológicamente de la identificación presocrática de la verdad del Ser y del Ser de la verdad propia de las comunidades de lo orgánico primordial y, por tanto, en desafío a la concepción socrática según el cual (¡adecuada a las necesidades de la sociedad del Tener!) el lugar de la verdad se encuentra en un juicio de adquisición y posesión, cuya verdad consiste en una similitud de eficiencia y rentabilidad expresada en la correspondencia utilitaria entre el espíritu y la cosa. Cuando Hegel y Marx – al restaurar a Heráclito y a Parménides – desenmascaran por completo toda la ilusión metafísica que desde Platón hasta Kant construyó el edificio del conocimiento falso compuesto por la prisión civilizacional de la rentabilidad de lo falacia fraccional (matemáticas, física, química, historia, sociología, moral…), demuestran que la verdad científica occidental es la adecuación de la objetivación del mundo al conocimiento dictatorial de lo que se mide. Y precisan que sólo la recepción del Todo vivo es verdadero como es la verdad verdadera del mundo del Ser como historia de la conciencia del cosmos comunitario en la esencia racional y emocional del mundo del Ser como mundo de la verdad.

La esencia de la verdad se nos revela, por tanto, en la coincidencia revolucionaria de la mirada y del mirar, del desvelar y del desvelo en el acto comunista de desvelar el travestismo científico de todas las experiencias reproducibles del mundo por el control capitalista sobre la rentabilidad de la vida abordada tecnológicamente.

R / El triunfo del Tener sobre el Ser, cuya trayectoria muestra, hasta la dominación contemporánea del capital parece hoy casi total. Sin embargo, en el último capítulo de tu libro hablas de una « ira que se acerca ». ¿Puedes justificar esta última idea?

FC / Este enojo que se aproxima es el del posible retroceso subversivo cuando se pone en movimiento la negación de la negación y la rabia por vivir la cualidad del goce humano se hace más fuerte que el hábito de someterse a la dictadura democrática de la cantidad cosificante. Este momento crítico históricamente decisivo se producirá si la economía política de dominación pierde la fuerza para poder reproducir su poder y si, por tanto, la humanidad se pone de pie para hacer realidad una verdadera comunidad del Ser… El viejo topo no deja de crecer y cavar como decía Marx… Los próximos meses, dependiendo del previsible colapso de las ficciones monetarias y la aceleración de las manipulaciones terroristas, serán decisivos… Veremos entonces si la llamada del Ser tiene la capacidad de hacerse más fuerte que el control capitalista de la vida del Tener… Como lo demuestra El Capital; la universalidad alienante a la que tiende incansablemente el catastrofismo de la mercancía encuentra límites en su propia naturaleza contradictoria que, en cierto nivel de su evolución, revelan que la lógica del despliegue del beneficio es en sí misma el mayor obstáculo para el desenvolvimiento de las lógicas del lucro y, por tanto, empuja hacia su propia abolición forzosa.

Fuente: http://rebellion-sre.fr/entretien-avec-francis-cousin-letre-contre-lavoir/

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