El desarrollo auto-centrado como medio para acabar con la globalización neoliberal

Por Bernard Conte

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Artículo de Bernard Conte para el número 49 de la revista Rébellion (septiembre de 2011)

Desde finales de la década de 1970 ha prevalecido la ideología neoliberal, la cual justifica el libre comercio bajo el lema del « dejar hacer », « dejar pasar », tanto en el sentido de los bienes como en la promoción de los flujos financieros. Se suponía que la « mano invisible » del mercado era mucho más eficaz que la regulación estatal. Como resultado, se impuso un « consenso »: la promoción del mercado y la condena del Estado « social », el cual era presentado como un ente malicioso, derrochador, ineficiente e incluso inútil. La desarticulación gradual de las aduanas fue llevada a cabo a través de las negociaciones que se hicieron por medio del GATT en 1947, luego con la creación de la OMC en 1995. Desde mediados de la década de 1970, la liberalización financiera llevó a la desregulación y a la libre circulación del Capital. En el Sur el libre comercio de bienes y capitales se ha impuesto a través de los programas de ajuste estructural (PAE) del FMI, mientras que, en el Norte, la prescripción de estas medidas se hace por medios más « sutiles ».

El libre comercio es una condición necesaria para el éxito de la globalización neoliberal que arroja a todos los empleados a una competencia salvaje donde el ganador es el que propone los precios más bajos, asegurando de este modo un hundimiento de la nivelación de las condiciones sociales de las masas en interés de obtener mayores ganancias para las finanzas internacionales y sus servidores más leales. El libre comercio permite trasladar la producción a lugares donde se reducen los costos y también permite localizar las ganancias en los “paraísos fiscales” donde las deducciones de impuestos son mínimas o incluso nulas. El libre comercio genera la desindustrialización del Norte, el empobrecimiento de las clases medias y el tercermundismo que desarticula y reordena las estructuras económicas, institucionales, sociales y políticas para favorecer el capitalismo financiero globalizado. La prioridad dada al crecimiento de las ganancias disminuye proporcionalmente a la capacidad de cubrir los « costos humanos ».

Salir de la dinámica del tercermundismo implica un ajuste de las estructuras económicas con tal de reducir el poder del capitalismo financiarizado con tal de enfocar una nueva clase de desarrollo y dar prioridad a los seres humanos. En este proceso, el proteccionismo ocupa un lugar destacado.

La imposición del libre comercio

La oligarquía y sus lacayos (políticos, mediáticos, económicos…) han trabajado incansablemente con tal de persuadir a la población de los beneficios que trae el libre comercio y la división internacional del trabajo neoliberal. Por ejemplo, las investigaciones económicas que supuestamente rebelan « evidencia empírica » ​​que sustenta el vínculo entre la apertura comercial de los países y su crecimiento económico son financiadas por el Banco Mundial y el FMI (1). Por lo que no importa mucho que en algunas ocasiones estas investigaciones se tomaron ciertas « libertades » con distintos supuestos, con tal de afianzar sus estadísticas y conseguir datos econométricos serios. Lo importante era demostrar que mientras más abierto esta un país al exterior, más practicará el libre comercio y más fuerte será su crecimiento económico. Porque para la oligarquía el libre comercio es una condición necesaria para el éxito de la deslocalización industrial, una de las características de la globalización neoliberal.

Para tener éxito con la deslocalización de la producción es necesario antes que nada maximizar las ganancias poniendo a los empleados en competencia entre sí, no solo a nivel nacional, sino a nivel global. Gracias al libre comercio y la deslocalización de las actividades económicas de los países del Norte se ha conseguido que los países con bajos salarios inunden el mercado mundial con productos que tienen precios irrisorios. La liberalización financiera ha autorizado la transferencia de las ganancias obtenidas a áreas de “acogida” conocidas como paraísos fiscales. Al derrotar las regulaciones estatales, imponer el libre comercio de bienes y capitales… el capitalismo ha logrado, sin obstáculos reales, reestructurar la economía planetaria con tal de obtener mayores beneficios. Además, ha conseguido abolir los costos económicos y sociales que dicha reestructuración requería. La globalización neoliberal permite a los capitalistas disfrutar, en todos los territorios, de las grandes ventajas económicas y financieras que están estrechamente relacionadas con las « desventajas » sociales de las poblaciones residentes. En otras palabras, se trata de organizar la miseria y su explotación por medio de la imposición de una división internacional desigual del trabajo que permite obtener ganancias cada vez mayores.

Con la consecuente desindustrialización del Norte y la competencia desenfrenada que ejercen los países de bajos salarios, se ha llegado a un proceso de desindustrialización acelerada e irreversible. En 1970, la industria representaba el 48% del PIB de Alemania, el 39% del de Italia y el 35% de los Estados Unidos. En 2008, las proporciones eran del 29%, 26% y 21% respectivamente. El peso de la industria francesa, entre 1970 y 2009, se ha reducido en casi la mitad, pasando del 34,9% del PIB al 18,8%. En 30 años Francia ha perdido cerca de 2 millones de puestos de trabajo en el sector industrial y más de medio millón desde 2007 (2). El caso de Francia es singular, ya que era una potencia industrial “media” que sufrió un gran despojo y ha ido « cuesta abajo » a favor países emergentes (China), mientras que su desindustrialización lleva « cuesta arriba » a países más industrializados (Alemania). Este efecto de « cizallamiento » acelera la pauperización de la mayoría de la población, fenómeno que no puede ocultarse durante mucho tiempo por medio de los vestigios cada vez más reducidos de la protección social que proporciona el Estado de bienestar. El Norte se empobrece y cae en un proceso de subdesarrollo, una especie de tercermundismo (3).

 El empobrecimiento de las clases medias

La desindustrialización engendra el tercermundismo a través del empobrecimiento de las clases medias (4) que se habían formado gradualmente durante la posguerra. Este fenómeno no perdona ni siquiera al centro imperial: Estados Unidos. “La renta media real de los estadounidenses se ha reducido en 5.261 dólares durante la última década” (5). Como resultado, los ahorros de los hogares han sido gradualmente eliminados. “Durante los años treinta, la clase media estadounidense ahorró alrededor del 9% de sus ingresos anuales después de gastar en los impuestos. A principios de la década de 1980, esta proporción rondaba el 7%. La tasa de ahorro luego cayó al 6% en 1994, luego al 3% en 1999. En 2008, los estadounidenses no estaban ahorrando nada. Al mismo tiempo, la deuda de los hogares se ha disparado. En 2007, la deuda de un estadounidense típico representaba el 138% de sus ingresos después de los impuestos” (6). La pauperización y la reducción a la « esclavitud » por medio del crédito es una de las consecuencias de la globalización neoliberal y del tercermundismo que la acompañan.

Tercermundismo

Inspirándonos en François Perroux y su análisis del subdesarrollo resulta posible definir el fenómeno del tercermundismo como el resultado de una dinámica de dominación (7). Para Perroux, el subdesarrollo fue causado principalmente por la dominación colonial o neocolonial. Asimismo, el tercermundismo es el producto del dominio del capitalismo financiero que desmantela las estructuras económicas, sociales, institucionales y políticas de antiguas (liberalismo regulado) y las reordena en una « nueva » configuración basada en una mayor amplitud geográfica y que permite maximizar los beneficios. Este ajuste estructural, impuesto bajo restricciones (FMI, etc.), engendra el tercermundismo que se expresa “concretamente no en los términos ambiguos de una sola cifra como el PNB per cápita, sino en un fenómeno más profundo y complejo: la falta de cobertura de los ‘costos humanos’” (8).

La falta de cobertura de los ‘costos humanos’


François Perroux dice: « los costos humanos como un todo pueden dividirse operativamente en tres grupos. Ellos son: 1 ° Los que evitan la muerte del ser humano (lucha contra la mortalidad en el trabajo profesional y fuera de los límites de este trabajo); 2 ° Aquellos costos que permitan a todos los seres humanos un mínimo de vida física y psíquica (actividades de higiene preventiva, atención médica, asistencia por discapacidad, vejez, desempleo); 3 ° Aquellos costos que permitan a todos los seres humanos una vida específicamente humana, es decir caracterizada por un mínimo de conocimientos y un mínimo de ocio (fundamentalmente costes mínimos que tienen que ver con la educación básica y el ocio) » (9). Según Perroux, los costes humanos constituyen un mínimo que debe ser cubierto antes que cualquier otra necesidad. En el contexto de la globalización neoliberal, si exceptuamos a una pequeña minoría, la cobertura de los costos humanos no está asegurada para una gran parte de la población y se encoge, lastimosamente, cada vez más. 

Salir de la dinámica del tercermundismo 

Para ello, debemos minimizar o incluso eliminar los efectos negativos del dominio del capitalismo financiero. Aunque multidimensional, la solución incluye necesariamente una reorientación de la economía hacia los recursos endógenos y el mercado interno con tal de lograr un desarrollo auto-centrado. El desarrollo auto-centrado puede ser aplicado a nivel nacional o, más ampliamente, como parte de un conjunto regional. En todos los casos, será necesario asegurar particularmente la deslocalización de determinadas actividades, no con miras a la “autosuficiencia” o a la creación de una autarquía, sino con el objetivo de una “seguridad” económica y social (10) que permita una cobertura real de los costos de los trabajadores humanos. Desde esta perspectiva, garantizar la « seguridad » implica reducir los aspectos de la dependencia que tienen efectos perniciosos (11).  

La ayuda del proteccionismo « terapéutico »

El desarrollo auto-centrado presupone la implementación de un proteccionismo terapéutico que debe ir acompañado de políticas de incentivos, políticas de regulación… y sobre todo un proyecto colectivo. La terapia puede basarse en el « proteccionismo educativo » de Friedrich List (12) y las teorías y experiencias del desarrollismo sudamericano (13). El proteccionismo previsto no es un nacionalismo agresivo ni un aislacionismo introspectivo. Tiene la intención de desarrollar el comercio y los intercambios sobre la base del respeto por la competencia leal. Se trata de un proteccionismo « suave » y « mesurado » que asegura los derechos de varias variables que determinan distintos tipos de productos considerados sensibles.

Al encarecer los productos importados, el proteccionismo fomentará la creación de empresas productoras de bienes que sustituyan a las importaciones, generando empleo, ingresos, impuestos, etc., permitiendo iniciar y alimentar un proceso de desarrollo auto-centrado, es decir, centrado en el mercado nacional. Dado que la deslocalización de las actividades ha provocado una pérdida de conocimientos y experiencia, será necesario realizar un importante esfuerzo educativo-formativo para recuperar las capacidades perdidas, pero también para apoyar el desarrollo de la investigación y la innovación. Será necesaria la intervención de las autoridades públicas para estimular, armonizar y coordinar iniciativas de desarrollo, lo que implicará una planificación indicativa

A medida que se ajusten las estructuras, con miras a cubrir efectivamente los “costos humanos”, los métodos de terapia proteccionista evolucionarán de acuerdo con el avance del proceso y el cumplimiento de las reglas de una competencia leal de los socios comerciales.

NOTAS:

1. De este tipo de « evidencia empírica » podemos ver: Krueger, Ann O. 1978. Foreign Trade Regimes and Economic Development: Liberalization Attempts and Consequences, Cambridge: MA: Ballinger.

2. Lilas Demmou, La désindustrialisation en France, Paris, Document de travail de la DG Trésor, n° 2010/01, juin 2010, http://www.minefe.gouv.fr/directions_services/dgtpe/etudes/doctrav/pdf/cahiers-2010-01.pdf

3. Bernard Conte, La Tiers-Mondialisation de la planète, Bordeaux, PUB, 2009.

4. Bernard Conte, «Néolibéralisme et euthanasie des classes moyennes», http://www.mecanopolis.org/?p=20157 13/10/2010.

5. Bryce Covert, “New Low Paying Jobs Will Lead to High Debt”, New deal 2.0, 8/6/2011,http://www.newdeal20.org/2011/06/08/new-low-paying-jobs-will-lead-to-high-debt-47281/?author=130 traduction de l’auteur.

6. Idem, traducción del autor.

7. Para Perroux, “El efecto de dominación es la relación entre desigualdades, las cuales se observan entre agentes, empresas y naciones. Este efecto está vinculado no solo al tamaño de la dotación inicial de bienes, sino también al poder de negociación (o transformación de las reglas del juego), además de la naturaleza de la actividad o a la pertenencia a un área de actividad dominante », Hector Guillem Romo, «François Perroux: Pionnier oublié de l’économie du développement», Colloque: Economie politique internationale et nouvelles régulations de la mondialisation, Poitiers 14-15 mai 2009, p.11.

8. Hector Guillem Romo, art. cit.

9. François Perroux, L’Economie du XXème siècle, Paris, PUF, 1964, p. 344. Ver también, Sandrine Michel, «Rationalité économique des coûts de l’homme. Une transformation structurelle constitue-t-elle une rupture?», Bordeaux, 2004, http://conte.u-bordeaux4.fr/Perroux/Com/Michel.pdf
10. Esta distinción se puede comparar con la que existe entre autosuficiencia alimentaria y la seguridad alimentaria. 

11. La dependencia económica de un país, es decir, el hecho de que la economía de ese país dependa de variables externas puede tomar dos formas. Puede ser recíproca, con el límite simétrico (A depende de B y B depende de A según varias modalidades). En este caso decimos que hay interdependencia. Puede ser unilateral o asimétrico (A depende de B y B no depende o depende poco de A). En este segundo caso decimos que hay dominio de B sobre A. Hector Guillem Romo, art.cit. p 10-11.

12. Friedrich List, Système national d’économie politique, Paris, Gallimard, 1998 [1841].

13. Ver, por ejemplo: Celso Furtado, Théorie du développement économique. Paris, PUF, 1970.

Fuente: http://rebellion-sre.fr/autocentrer-developpement-finir-mondialisation-neoliberale/

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